De forma equivocada tendemos a pensar que la motivación depende del exterior y esperamos tener un elemento externo que nos motive, que nos impulse en nuestro día a día.

A menudo esperamos la palmadita del jefe o del cliente, la manifestación de reconocimiento de algún amigo o compañero que apreciamos.

Con frecuencia tratamos de buscar en nuestra agenda, qué cosa importante voy a hacer hoy, qué actividad cultural, o partido de futbol o basket echan por la tele para sentirnos con entusiasmo durante el día, esperando que llegue ese momento motivante que nos da sentido.  Por tanto, todo el mundo tiene diferentes y variadas motivaciones pero no todo el mundo está motivado, esto lo podemos ver con mayor intensidad en los niños, cuánto les cuesta mantener la motivación en el colegio y cuánto motivados salen al recreo.

Hoy sabemos que la motivación es intrínseca, no extrínseca……… DEPENDE DE MI. Y está relacionada con la autonomía y el propósito. Cierto es que existen motivadores externos, pero en el fondo depende de nosotros aceptar el estímulo o rechazarlo por muy motivador que sea.

Existen algunas variables a tener en cuenta al considerar un acto como motivador o no.

  1. ¿Cuál es el nivel de desafío que representa esa actividad que tienes delante de ti?, ¿Es un reto personal?¿Cuánto incertidumbre conlleva el resultado? ¿Es inspirador para ti?
  2. Por otro lado, ¿Cuál es el nivel de preparación o capacitación que tienes para afrontarlo? Estas capacitado y te sientes preparado? ¿Podrías hacerlo?
  3.  Este desafío está dentro de un marco de necesidades básicas personales cubiertas, como un coche que me permita viajar cómodamente………….la oficina es un lugar apropiado para mi, tiene luz, la silla y mesa son confortables para el desempeño y los compañeros son los adecuados. ¿Es decir cubre tus necesidades básicas?
  4. Por último, conlleva implícito un sentido en tu vida? Te hace mejor persona?  Te permite dejar un legado…………..?

Pues bien:

  • Si te sientes preparado o capacitado para afrontar el desafío, ¡enhorabuena.!
  • Si representa un GRAN reto personal aunque te sientes ligeramente inseguro del resultado o tiene una parte de incertidumbre y de creatividad, ¡enhorabuena!
  • …y si tienes a tu alcance los recursos o sabes cómo encontrarlos para ponerlos a tu disposición. Entonces habrás encontrado la motivación suficiente para afrontar el desafío que tengas delante.

Como saber cuál es tu nivel de motivación….. piensa y responde sobre cuál es tu pensamiento dominante en relación a lo siguiente.
¿Cómo vas en tu día a día?

Voy bien…………..Tirandillo…………..mejor que me quede como estoy…………no está mal para los tiempos que corren……………..Como siempre…………….Más de lo mismo………….. atrapado………… jodido pero contento……..no tan bien como tu……aguantando el chaparrón………etc

Ser consciente de esta situación me va a ayudar a entender por qué no me siento motivado en mi desempeño.

Para entender donde están las claves lee con atención lo siguiente:

  1. Siento un ALTO Nivel de preparación, por encima del desafío + el objetivo supone un GRAN reto personal = te sentirás motivado, entusiasmado e ilusionado.
  2. Siento un BAJO nivel de preparación  + el objetivo supone un GRAN reto personal = sentirás estrés.
  3. Siento UN ALTO nivel de preparación + no hay un GRAN reto Personal en el desafío = sentirás falta de entusiasmo y aburrimiento.
  4. Si sientes un BAJO nivel de preparación/capacidad y además no hay un GRAN reto en el desafío = sentirás la apatía, el abandono, y la amargura……….

Y por último, responde a estas 3 preguntas y entenderás por qué te falta o te sobra motivación.

  1. ¿Te diviertes en tu trabajo?
  2. ¿Aprendes?
  3. ¿Te sientes útil?
  4. ¿Da sentido a tu vida?

Ahora que tienes las preguntas puedes decidir qué vas a hacer para cambiar tu motivación. Ya tienes respuesta al por qué de la motivación.
¡Que disfrutes del día de hoy!