Por Juan Carlos Rodríguez. Coach PCC por International Coaching Federation.

¿Quién no ha rechazado o rechaza la Política, la Educación, las Religiones o a los Países por sus Líderes?

Hoy quiero hablar de liderazgo porque es fundamental que sepas que el liderazgo está presente en todos nuestros quehaceres cotidianos, en todas nuestras decisiones y en todas nuestras relaciones.

Nos relacionamos desde la influencia que tenemos los unos en los otros, si me siento en confianza con alguien de mi entorno me dejaré influir por él y si me siento en desconfianza también me sentiré influido por él porque estaré rechazando lo que esta persona me está proyectando.
Nuestros líderes políticos, empresariales o de cualquier índole o actividad son personas como nosotros que asumen una responsabilidad de influir en los demás de igual manera que tú lo haces con tu entorno familiar, empresarial o deportivo. Todos lideramos con nuestras ideas a otros. Aunque creas que no tienes una idea clara estás utilizando la de otros para desde esa idea liderar a los que están en tu propio entorno.

Liderazgo colaborativo
El problema reside en el momento que rechazamos a los líderes que tenemos o rechazamos el liderazgo. Si todos influimos en los demás, todos en el fondo estamos tratando de liderar a los demás. Ya sea por manipulación o por influencia. Muy seguramente con el deseo de hacer que el mundo sea un lugar mejor para mí y los míos o para mí y para todos.

Los políticos lideran bajo intereses muy primitivos, se sienten los unificadores de una idea que sirva para todos pero la realidad es que sólo sirve a unos y no a todos. Los líderes empresariales crean un proyecto, una empresa con la noble misión de influir con su liderazgo en que el entorno sea mejor.

Los líderes religiosos hacen lo mismo. Todos queremos un mundo mejor donde poder influir para elevar nuestro bienestar y nuestra consciencia.

Hace años, en la edad media, se mataba cuando uno sentía que le amenazaban y hasta no muy lejano en el tiempo y en la distancia se sigue haciendo entre las mafias y las tribus.

Afortunadamente estamos evolucionando como especie, como raza. Hoy más que nunca, en el siglo XXI, en esta nueva era que estamos viviendo el liderazgo pasa por liderarse a sí mismos.

No podemos liderar a un grupo, a una familia o a una empresa, si no somos capaces de liderarnos nosotros.

El liderazgo de esta era requiere de un dominio de la mente, de las emociones, del cuerpo, de la salud y la alimentación y hasta una conexión con la parte más desconocida del ser humano, la parte espiritual y la consciencia superior.

Liderar es un camino para progresar en la vida, si no dominas tu mente, si no dominas tus pensamientos, si no dominas tus sentimientos, si no dominas tu cuerpo, si no dominas tu energía, estarás perdiendo tu capacidad de conexión con el entorno desde la fuerza más influyente que hay en el universo, el AMOR.

Esta es la palabra tabú que no se utiliza en las organizaciones porque hemos creído que el dinero y el afecto no son compatibles. Por esta razón las empresas más saludables son las que incorporan sistemas de medición del afecto y las relaciones.
Hoy escribo este texto porque soy un firme defensor de la energía del amor como un combustible para desarrollar la motivación y la inspiración del ser humano.

Me encantaría ver que tú eres uno, una, de esas personas que se dan el permiso de conectar con el amor para relacionarse incondicionalmente desde esta enorme fuerza del universo, para hacer que cualquiera de los entornos en los que nos movamos sean espacios donde compartir con gratitud y humildad las bondades que cada ser humano lleva dentro.
Durante toda mi vida he rechazado a los políticos, a los religiosos, a los empresarios porque pensaba que ellos eran personas deshonestas que se aprovechaban de los demás, sin embargo hoy soy consciente de que asumir una responsabilidad tan importante conlleva un desgaste que no todos estamos dispuestos a pagar.

Hoy me doy cuenta que cuando rechazo a estas instituciones y a sus líderes en el fondo me rechazo a mí mismo y a mi especie.

Hoy soy consciente que si rechazo con vehemencia a estas organizaciones y líderes es porque realmente me importan, si no me importaran no invertiría tiempo en ocuparme de ello, pero lejos de despreciarlas lo que debemos hacer es apreciarlas porque el universo, el planeta, las necesita.
Liderazgo para el equilibrio

  • Si no hubiera políticos no habría un sistema que regulara las relaciones entre personas, aunque los políticos hayan usado la política para beneficiarse personalmente.
  • Si no hubiera escuela no habría conocimientos compartidos, aunque los que se impartan ya no sirvan para comprender el mundo actual.
  • Si no hubiera religiones las tendríamos que haber inventado para comprender lo místico y espiritual, aunque sus líderes nos hagan creer que cada una de sus religiones es la verdadera y única.

Así pues, liderar es una máxima en el ser humano y todos al final estamos influyendo para que otros nos sigan. Acertada o equivocadamente así es como nos relacionamos.

Muchos de nuestros líderes actuales ejercen el liderazgo de forma autodidacta y por eso nos encontramos con personas tan alejadas y desconectadas, porque no han adquirido las competencias y habilidades necesarias para liderar sin manipular. Descubrir sus leyes y secretos es algo que está al alcance de todos y por supuesto una responsabilidad de cada uno.

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