Por Juan Carlos Rodríguez. Coach PCC por International Coaching Federation.

El propósito de la visión espiritual es la de proyectar en todo tu entorno el amor y de darte el permiso de recibir del entorno, solo eso, amor. Cuando nos encontramos en la naturaleza tenemos distintas maneras de relacionarnos con ella. Lo más fácil es liberarte del pensamiento, de la mente, conectar con la naturaleza y sentir su energía armoniosa y sutil cuando te encuentres inmenso en ella.

La visión espiritual tiene que ver con la manera en que miramos al mundo. Si queremos encontrar en nuestros prójimos rabia, tristeza o incomprensión, lo encontraremos, pero si lo que buscamos es la bondad, la alegría, o la generosidad, es eso lo que encontraremos.

Mirar a la vida con amor es aceptarla tal y como es. Acoger la tristeza cuando aparece por cualquier dolorosa razón, mostrar la vulnerabilidad que muchas veces sentimos ante circunstancias que se nos escapan y nos sobrecogen. Manifestar la impotencia que provoca el no poder resolver un problema o conflicto aunque aparezca como insignificante.

Cuando aceptas la vida tal y como es, cuando miras a tu hermano como si fueras tú mismo. Cuando aceptas el error en los demás porque tu también puedes errar. Cuando manifiestas abiertamente tu miedo, estas permitiéndote sentir la vida y disfrutarla. Por otro lado, si rechazamos el miedo, la ira que sufrimos, el odio que sentimos, o la tristeza que nos ha llegado por la ausencia de un ser querido, estaremos bloqueando la energía que hay en nuestro universo interior, impidiendo que fluya.

La visión espiritual nos permite mirar con apertura panorámica todo cuanto llega a nosotros, como si de un magnífico aprendizaje se tratase. Nada que encontremos en el día a día está aleatoriamente ocurriendo. Hay un sistema que lo conecta todo para que en esta interrelación con los demás se produzcan los aprendizajes necesarios para experimentar el cambio y la trasformación que nuestra alma busca.

Todo tiene un significado y es nuestra responsabilidad encontrar la respuesta que necesitamos a cada momento de nuestra vida. Las sincronicidades se producen para que entendamos qué hay detrás de cada circunstancia a la que nos enfrentamos.

Cuando aprendes a acallar tu mente y aceptar con amor todo cuanto acontece en tu vida. Cuando dejas de luchar y miras con ternura todo cuanto se presenta ante tus ojos, estás transformando tu energía interior y viviendo la plenitud interior en abundancia.