De la Preocupación a la Ocupación

La preocupación es un estado de ánimo que viene provocado por una situación de alerta que nos debería llevar a la ocupación. Sin embargo nuestro Ego, nos hace pensar que el desafío que nos preocupa está muy por encima de nuestras capacidades, nuestras habilidades o incluso nuestra fe en nosotros mismos.  

 A menudo las personas se preocupan porque sienten que la amenaza es más grande que ellos mismos y no se sienten capaces de tomar las riendas del desafío al que se enfrentan, otras en cambio viven preocupadas permanentemente porque asocian este estado de tensión e inquietud a una forma de vivir. Están siempre en alerta para sentir la vida como si fuese necesario estar en ese estado dominante, ya sea por exceso, con tensión, ansiedad y estrés o por defecto con apatía, pasividad y desánimo constantes.

La preocupación está asociada al miedo, especialmente a no tener el control del resultado, a la falta de claridad o a la incapacidad de predecir el desarrollo o el desenlace de aquello que te inquieta.

 Preocuparse es un estado de ánimo que te lleva a la inacción mientras que Ocuparse es tomar las riendas del desafío, el reto, el objetivo… En cualquier caso es mucho más beneficioso y divertido, actuar que no actuar. Actuar te da poder, fuerza, energía y en cierta manera te lleva a desarrollar una estrategia para resolver el desafío y convertirlo en una meta.

Si actúas con miedo inevitablemente irás hacia él

Pero si conviertes tu preocupación o tu miedo en un desafío en términos positivos, si le das un nombre y lo conviertes en una meta y te ocupas de ello, habrás cambiado tu miedo por valentía y coraje. Algo fundamental para pasar de la Preocupación a la Ocupación.

La preocupación es el paso previo a la ocupación y por tanto no debería durar más que algunos segundos, sin embargo dejarlo alimentarse sin ocuparse de ello es lo que lo convierte en una bomba nuclear en tu cabeza, para resolverlo te propongo 3 eficaces  pasos sencillos de entender y fáciles de realizar. Es decir:

  • El  primer paso consiste en tomar conciencia del pensamiento de aquello que te empieza a preocupar. Ese pensamiento se convierte en dominante, tu mente se bloquea, te falta claridad, , tienes la sensación de que tu mente va a 200% y te cuesta parar, cometes errores, te das algún que otro golpe, etc. ¿Te suena?
  • El segundo, tomar conciencia de su naturaleza, es decir, cuál es el temor que te infunde, qué es lo que estás temiendo en el fondo, a qué tienes miedo y qué podría llegar a pasar en el peor de los casos. Analiza la probabilidad de que eso ocurra entre 1.000.000 y verás que en el fondo no es probable que ocurra y tampoco no es nada grave.
  • El tercero, ocúpate de ello si está en tu mano, cambia algo de inmediato, haz lo que sea para cambiar tu PREOCUPACION en OCUPACIÓN, pon tu enfoque en un objetivo que resuelva tu preocupación y actúa de inmediato. Si no es el caso, despreocúpate de ello completamente, no dediques más tiempo ni energía. Ya se resolverá por sí solo y si no está en tu mano para qué preocuparse de ello…..

 

Para acompañarte a disolver tus preocupaciones puede irte de fábula el acompañamiento de un gran Coach experimentado. Te propongo que pidas tu sesión exploratorias y que exploremos juntos esas preocupaciones que te llevan a la inactividad:

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