Por Juan Carlos Rodríguez. Coach PCC por International Coaching Federation.

Muchos de nosotros mantenemos una actitud de rechazo hacia muchas de las noticias y desgracias que vemos y percibimos en nuestro entorno. Rechazamos lo que no nos gusta de nuestros colegas, pareja, hijos, porque nos cuesta aceptar que lo que vemos y lo que encontramos en el exterior está en nosotros.

Es como si con nuestro juicio acerca de lo que está bien o no, obtuviéramos la verdad absoluta y gracias a nuestra verdad y manera peculiar de ver las cosas pudiéramos cambiar el mundo para convertirlo en el lugar perfecto.

En el fondo todos y cada uno de nosotros creemos tener la respuesta a los grandes problemas de la humanidad, de la sociedad, del mundo, sin darnos cuenta que lo que estamos haciendo es juzgándolo como si fuera imperfecto o erróneo.

El Ego tiene una cualidad muy peculiar de mantenernos en la verdad y lo hace buscando la imperfección y el error en el prójimo, tratando de encontrar la culpabilidad en el exterior constantemente. Para esta entidad, el EGO, es fundamental tener alguien o algo sobre lo que verter la responsabilidad de lo que ocurre para juzgarlo.

No es nada extraño que cuando estamos entre nuestro grupo de amigos realicemos juicios arbitrarios sobre las personas, los hechos, las actitudes o los resultados de todo aquello que vemos a través de nuestros ojos.

Juzgar

Ejercer el perdón implica trabajar el juicio que hacemos de todo cuanto nos rodea. El juicio nos provee de una referencia, como si tuviéramos la regla, la justa vara de medir lo que es correcto o incorrecto.

El proceso de trascender el juicio nos lleva al perdón. Para mí este gran verbo, Perdonar, tiene mucho más significado del que parece.

El proceso de transcender consta de 3 pasos:

  1. El primero es la aceptación. Aceptar que lo que no me gusta de mi entorno, es mío y está en mí también. Lo acepto sin excusas, sin peros.
  2. La integración. Integrar que aquello que detesto o tanto rechazo está en mí, sin excusas. Lo acojo, lo arropo con aprecio para poder sanarlo. Soy igual, por eso me molesta, porque lo reconozco como propio y si no lo aprecio, lo desprecio.
  3. La rendición. Una vez acepto que lo que no me gusta está integrado en mí me rindo ante ello, porque no puedo luchar contra eso. Me rindo para dejar que aquello que no puedo resolver quede en manos de mi Yo superior. A través de esta energía interior puedo resolver lo que mi EGO no es capaz de aceptar de mí y por tanto lo dejo en sus manos para que con paciencia sea resuelto sin luchar.

Cuando hacemos un juicio de nuestro prójimo, cuando encontramos en nuestro entorno una razón para juzgar algo, en el fondo estamos liberando una energía negativa hacia algo que rechazamos de nosotros mismos. Nos estamos juzgando a nosotros mismos.

Todo aquello que más detestas, en el fondo es algo que hay en ti no resuelto, algo que no has comprendido de ti y por tanto tu EGO trata de exteriorizarlo buscando a un culpable a quien juzgar. Ésta es la razón por la cual los programas de televisión, los noticiarios nos ponen tan incómodos y nos generan tanta desazón e injusticia, pero en el fondo lo que hacemos es verter sobre las personas que manifiestan esos comportamientos indeseables aquello que no tenemos resuelto en nosotros, a través de nuestro propio juicio.

En el fondo no hemos aceptado que en cada uno de nosotros hay un comportamiento miserable, indeseable e hipócrita que no ha terminado de liberarse. Es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio.

De forma directa cuando vemos una injusticia, estamos conectando con una parte de nosotros que siente una emoción no resuelta, un conflicto interior, que nos lleva a proyectar sobre otros la culpabilidad que no somos capaces de ver en nosotros.

Esto se manifiesta cuando nos alegramos de que alguien pague por un delito que ha cometido o simplemente que pague por un delito, aunque no lo haya cometido, pero sentimos que se merece un castigo. Nuestra sombra egóica lo que trata es de mostrarnos lo que no está aún liberado en nuestro interior.

El ego es un experto en encontrar culpabilidad en todo los que nos rodea. Es incapaz de aceptar su culpabilidad, porque es más fácil atribuir la culpabilidad afuera.

El proceso de trascender conlleva una profunda mirada al interior para sanar completamente todo lo que no hemos aceptado de nuestra existencia y que nos muestra la hipocresía que todos y cada uno de nosotros llevamos dentro. La sombra es nuestro maestro y nos enseña que aquello que más me incomoda de mi hermano, es aquello más necesario a ser resuelto en mí.

Pincha en el botón para ver los programas vinculados a este artículo.

Programa online LA MAGIA DE TRASCENDER


VER PROGRAMA LA MAGIA DE TRASCENDER >>

Programa residencial de 4 días TRASPASA EL VELO DEL EGO


VER PROGRAMA TRASPASA EL VELO DEL EGO >>